Quehaceres del hogar

Es muy común que las personas crezcan creyendo que las labores de la casa se deben relacionar directamente con una sola persona. Hay hogares en los que se ve explotada una mujer y no es el ama de casa, sino más bien quien carga con todas las ocupaciones de aseo, comida, hijos, etc -fuera claro está de trabajar igual que todos-. También existen aquellos hombres que cargan con las tareas del hogar sin ninguna diferencia con lo mencionado anteriormente. Pero ¿quién debe realizar todo aquel trabajo?

La respuesta es muy sencilla, ambos. Vivimos en una sociedad - nos guste o no - mayormente machista en la que las mujeres deben asumir por defecto las labores domésticas, ya que ellas lo han hecho siempre y les queda mejor dicen algunos. Pero hoy quiero proponer que ambos puedan compartir esta tarea y responsabilidad; no se trata de quien trabaja más o quien gana menos dinero y gracias a ello se definen las tareas, se trata más bien de llegar a acuerdos razonables y justos, ya que es la persona a la que amas de quien te estarías aprovechando y si eso no te importa creo que sería momento de replantearte tu forma de amar o la forma en la que te estás dejando amar.

  1. Acuerdos puntuales

Todo acuerdo se llega por medio del diálogo. Debes hacer saber a la persona con la que compartes tu vida, qué es lo que sientes frente a las responsabilidades y quehaceres del hogar, ya sea porque las realizas únicamente tú o porque no las estás haciendo. Guardar la carga emocional frente a una situación injusta lo único que logra es sometimiento o ira acumulada que en ocasiones se disfraza de tristeza, frustración, impaciencia, soledad. Se debe dejar claro en una relación, sobre lo que se está dispuesto a realizar y lo que no; y es en ese momento que los acuerdos empiezan a funcionar, ya que alguien debe realizar las tareas que el otro no puede o quiere hacer sin llegar a los extremos.Ya que sería muy sencillo que una de las partes, no quiera realizar nueve de cada diez tareas y por lo tanto cargar a la persona que se dice amar con ellas. Antes de finalizar los acuerdos se debe analizar y saber que se está dispuesto a cumplirlos, porque al romperse dichos acuerdos también la relación empieza a afectarse.

  1. Valorar el esfuerzo del otro

No es raro que se crea que el hombre arregla mejor una mesa y la mujer limpia mejor la misma, pero es en medio de esa diferencia que debe existir respeto por el esfuerzo de cada uno. No vale más un clavo y martillo que un pañuelo de limpieza. Debemos saber reconocer el esfuerzo de los demás, ya que al creer que el trabajo fuera de la casa o viceversa es más importante que el otro lo único que logramos es desmeritar el esfuerzo personal de la persona que juramos amar. Cada ser humano tiene su ritmo y estilo para algo y eso también abarca las labores del hogar, no seamos los fiscalizadores que sólo sirven para hacer sentir mal a quien está intentándolo apenas, o creer que porque no sale de las cuatro paredes de una casa no realiza un esfuerzo.

  1. Crea límites

Dicen que los límites nos hacen distanciarnos de las personas, yo diría más bien que nos hace valorarnos y respetarnos en medio de nuestras diferencias. Nadie puede pasarse la vida sosteniendo a todos en una casa sin que los demás hagan un esfuerzo por apoyar en algo, y más aún cuando no se recibe ni siquiera un reconocimiento por ello. Los límites hacen efecto cuando una persona los cumple, ya que muchas veces se “amenaza” pero jamás se realiza, esto muestra falta de autoridad y auto-respeto; si yo no puedo cumplir mis promesas estoy dando el siguiente mensaje: no me creas y sigue siendo igual o hasta peor. Eso si los límites no debe vulnerar la dignidad de los demás ni la tuya.

-Es momento de reflexionar hacia que dirección va mi relación, ya que desde un insignificante plato sin lavar suelen salir muchos mensajes para poder ver cómo estamos caminando como familia en el diario vivir. El respeto, amor, valor, fidelidad se ven no sólo con acciones grandes, se deben reflejar día a día con los pequeños detalles del hogar.

César Peña

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