Conversión es…

Buscando una manera  más sencilla de explicar la conversión, recordé que innumerables veces he visto una película muy peculiar; se trata de un tipo de lo mas rutinario y que no le va tan bien en la vida, lo cual se ve trastocado al encontrar una misteriosa máscara. Me imagino que ya saben de que película estoy hablando: La máscara protagonizada por Jim Carrey. Muchos dirán: ¿qué tiene que ver esta película con nuestra vida cristiana y moral? Creo que sobra contar la trama de dicha película; resumiendo diríamos que cada vez que nuestro personaje se pone la máscara sale a flote la personalidad oculta que este tiene, en este caso es un personaje extrovertido e ingenioso.

También vemos que un criminal se pone la mascara y de pronto se convierte en un ser malvado y sádico, además de estos dos; sucede algo gracioso cuando la mascota -perro- de nuestro personaje se la coloca, se convierte en un perro físicamente rudo pero en el fondo juguetón y fiel. Entonces podríamos decir que la máscara deja salir la personalidad interior de cada personaje.

Al ver como una simple máscara muestra lo que realmente cada persona, me dije: ¿Quién podría sacar del interior lo que es cada ser humano?  La respuesta es sencilla, es aquel que sabe quiénes somos en realidad; y es quien nos creó, porque únicamente Dios conoce nuestra belleza interior. “Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” Gen 1:27. Me llama mucho la atención lo que nos dice el libro del génesis: “A imagen suya los creo” esto es lo más grande que tenemos, no somos cualquier cosa, somos imagen de Dios.

A eso se le llama conversión; volver a nuestra forma original. Es por ello que cada vez que quieras saber lo que eres en tu esencia, muestra lo que realmente eres: Hijo de Dios. No nos pongamos máscaras duras e hirientes; si alguna vez debemos  ponernos alguna máscara, recordemos que tenemos la mascara escondida en algún lugar, ¿Pero cuál es la que debemos ponernos?

Quizá no es la frase adecuada, pero debemos colocarnos siempre “la máscara de Hijos de Dios”.  Al hablar de máscara no quiere decir que ahora ser creyente es un papel o faceta que realizar con hipocresía; lo que quiero decir con éste ejemplo de la película es que nuestra esencia es la imagen de Dios y es la que debe siempre salir a flote; en la película una máscara la hacía salir, en tu vida es la decisión que tomes desde hoy para ser diferente.

Si nos colocáramos esta “máscara” a menudo cuantas cosas terribles nos hubiésemos evitado, a cuanta gente no hubiésemos dañado. Son muchas las cosas duras que hemos hecho cuando nos ponemos la “máscara” equivocada, pues bien, no dejemos pasar más tiempo y cada vez que quieras sacar tu esencia interior recuerda que eres la gran imagen de Dios vivo.

César Peña

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