Soñar despierto

En ciertos momentos de la vida podemos soñar con los proyectos que queremos alcanzar; hacemos pequeñas pausas en nuestra vida para empezar a vivir una breve realidad que inclusive saca una sonrisa de nuestro rostro.

No tiene nada de malo poder proyectar nuestra vida por medio de los imaginarios que podamos crearnos; inclusive si uno ve alguna película también empieza a fantasear como algún personaje que se presenta, es por ello que el cine hace que cada persona pueda preparase de alguna manera para circunstancias que tendrá que vivir en algún momento: muerte, felicidad, dinero, familia, etc.

Hoy quiero invitarte a no olvidar los sueños que tienes desde hace tiempo. En ocasiones por las dificultades o la rutina del día a día perdemos el impulso y los sueños grandes que teníamos los cambiamos por medianos, pequeños o hasta por nada. Probablemente alguien te dijo que eso no será posible o que son pocos los que los alcanzan. Estamos tan acostumbrados a creer que los sueños siempre quedarán en eso y no se volverán realidad que inclusive desanimamos hasta a los más pequeños. Ejemplo: “Un niño le dice a su padre al ver en la televisión a un astronauta. Papá yo voy a ser astronauta cuando sea grande; el padre sonríe como si sólo fuera un sueño de un infante, pero en el fondo cree que es poco probable o hasta imposible”.

Realidades como la anterior son las que nos hacen pensar que los sueños son sólo eso; nosotros podemos lograr cosas grandes si nos preparamos para ello, pero primero debemos ser conscientes de nuestra realidad: preparación, experiencia, límites, talentos y demás características que deben tenerse en cuenta antes de empezar a cumplir tus sueños.

No se trata simplemente de ser ilusos, es soñar despiertos pero con los pies firmes en la realidad sin llegar al extremo de olvidarnos de trabajar en la realidad que vivimos. No desanimes a quien tiene sueños que según tú son demasiado grandes; guía a quienes necesiten perfilar sus sueños y pulirlos. Nunca olvides que si no crees que tus sueños podrán alcanzarse nadie más lo hará, ya que la esperanza se transmite.

César Peña

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