La envidia

En ocasiones no podemos avanzar gracias a la envidia, ya que nuestra mente e inclusive nuestra fuerza  se encuentran dedicadas a ver lo que tienen los demás y además de ello sufrir por no tenerlo.

Hoy quisiera que reflexionemos sobre el tiempo que hemos estado invirtiendo en desear las cosas, personas, experiencias, en conclusión: vida de los demás. Algunos dicen que la envidia es buena ya que hace que cada persona se esfuerce más por lograr alcanzar sus metas; lamentablemente es muy mediocre buscar alcanzar metas gracias a que otros lograron realizarlas.

Las personas debemos buscar llegar más lejos creyendo que somos personas únicas y con capacidades particulares, las cuales hay que aprovechar sin sufrir porque otros sobresalen en alguna categoría. Para poder superar la sensación de envidia debemos tener ciertas prácticas en nuestra vida. Quisiera mencionar sólo tres de las muchas que existen, pero creo que son básicas para vivir mejor.

  1. VALORA TU VIDA

Valorar la vida no significa resignarse a una realidad que no nos agrada, es saber que cada detalle que pasa en nuestro día es valioso, el cual debe convertirse en un impulso para poder salir adelante y así alcanzar no únicamente las metas, sino más bien la verdadera felicidad. Nos quejamos viendo lo que no tenemos y olvidamos agradecer lo que hay a nuestro alrededor, es momento de empezar a valorar lo que tienes y no esperar a perderlo para saber lo importante que era en tu vida

  1. RECONOCE TUS CAPACIDADES

Todas las personas somos especiales con respecto a la vida. Es un error creer que debemos ser iguales a los demás buscando ser reconocidos al igual que otros por hacer lo mismo. Cada uno de nosotros sabemos hacer muchas cosas, pero siempre hay algo en lo que destacamos, debes entonces identificar qué es eso que te hace especial y explotarlo para bien común. No se trata de aprovecharte de tu talento, sino más bien compartirlo y ayudar a los demás con aquella capacidad particular.

  1. TRABAJA CON CALMA

Si quieres alcanzar algo, hazlo por tu satisfacción personal y porque crees en ese sueño. No se trata de ir buscando sueños que son de otros sin saber para qué estás en este mundo; a todos les llega su turno y ese es ahora, no esperes a que pasen los años, empieza a trabajar y creer en tus metas desde hoy. Muchas veces por desesperarnos en alcanzar un fin olvidamos que la calma debe acompañar tus acciones; cuando las cosas son para ti, vendrán. Pero no te quedes sentado esperando que lleguen. Hay que trabajar duro y tener paciencia para así con madurez y efectividad llegar a lograr el fin por el cual estamos en esta tierra.

César Peña

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