¿Costumbres o fe?

Todos tenemos algunas costumbres que fueron inculcadas en nuestra vida a muy temprana edad; se tratan de practicas culturales que enriquecen nuestra vida e inclusive nos dan identidad.

También en el transcurso de la vida existe una experiencia de fe que cultivamos de una u otra manera, aquella fe que nos sostiene en medio de las dificultades y que nos impulsa hacia un bien mayor y trascendental; pero ¿qué pasa si la costumbre se confunde con la fe? Creo que pierde fuerza y sentido.

A veces hacemos cosas únicamente por repetición, quizá simplemente porque así nos lo inculcaron, todos lo hacen o porque se ve bonito. No significa que la repetición esté mal o algo similar, es más bien que, aunque se repita constantemente o cada cierto tiempo, tenga un sentido espiritual al hacerlo.

Hoy quiero invitarte a darle sentido a esas prácticas religiosas que tienes por costumbre, que cada segundo tenga una profundidad de fe y así puedas transformar tu vida y la de los demás, ya que cuando no se encuentra el sentido profundo de dicha práctica, simplemente queda como un bonito recuerdo o momento agradable en familia -por cierto, no tiene nada de malo-, pero tendría mayor riqueza si transforma la vida que conocemos.

Si eres de las personas que no tienen por costumbre vivir practicas religiosas, lo mejor que puedes hacer es respetar y valorar las tradiciones familiares o culturales, ya que si no es parte de tu estilo de vida no tiene porque ser causa de discusión, puesto que el respeto y la amistad tiene mayor valor que muchas cosas.

Finalmente, si hoy estás realizando alguna práctica religiosa y desconoces su sentido profundo, es momento de conocer un poco más de la fe que practicas. Recuerda que el desconocer ciertas cosas nos hace cometer muchos errores y uno de ellos en algunos casos es alejar a las personas de nuestra experiencia de fe.

César Peña

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