La casa sobre la roca

No sólo basta escuchar el discurso, lo que realmente es indispensable es ponerlo en práctica. Al discípulo de Dios se le exige cambios puntuales en su vida con todo lo que ésto implica. Cuando tu seguimiento a Dios empieza a decaer en el momento que debas forzar tu forma de vida, descubrirás en qué estaba cimentada tu casa.