El origen de los reyes magos

Cada vez que se acercan las fiestas navideñas, observamos los más hermosos pesebres en las casas, oficinas, centros comerciales e incluso en las calles, y no es mentira que entre todos sus personajes siempre estarán los infaltables y tan famosos “reyes magos”.

Los magos pertenecían a una casta de hombres sabios, relacionados con la interpretación de sueños, el zoroastrismo, la astrología y la magia. Posteriormente la tradición cristiana los convirtió en reyes influenciada por el Sal 72, 10 e Is 49, 7; 60, 10. Deducido de los tres dones (v. 11) se fijó su número se fijó en tres. Con el paso del tiempo, también se les puso un nombre: Gaspar, Baltasar y Melchor en la Iglesia occidental; Gaspar se convirtió en un personaje de raza negra. Fueron considerados los representantes del mundo gentil, en toda su diversidad racial, que se acercó a Cristo.

Cuando el evangelio de Mateo 2, 2 menciona que “desde el oriente”, podría referirse a Persia, Siria oriental o Arabia. Ya en el versículo 11 vemos como los “magos” representan un modelo fuerte de mariología, puesto que se los muestra como adoradores de Cristo en un contexto mariano.

Casi siempre nos preguntamos sobre el significado de los regalos (dones) al recien nacido: oro, incienso y mirra.

La lista de los dones podría estar inspirada en Is 60, 6. 11. 13, que puede estar citado implícitamente junto con el Sal 72,10 - 11. Posteriormente en la tradición, al oro se le atribuyó el significado de la realeza de Cristo, al incienso el de su divinidad y a la mirra el de su sufrimiento redentor, o la virtud, la oración y el sufrimiento.

La pregunta de los magos debe cuestionarnos siempre: ¿Dónde está el Rey de los judíos que nació? El evangelista nos presenta a Jesús como el Rey de los judíos, no espera a que tenga vida pública, haga milagros o muera y resucite para que sea el Rey del pueblo de Dios, ya desde su nacimiento lo presenta como tal. Jesús debe ser el Rey de nuestra vida siempre.

César Peña